Desde 2018 somos una Empresa B certificada, formando parte de una comunidad global de empresas que trabajan para redefinir el significado del éxito en los negocios.
Sistema B impulsa una economía en la que el éxito no se mide únicamente por los resultados financieros, sino por el bienestar de las personas, las comunidades y el medio ambiente. A través de B Lab, organización sin fines de lucro que desarrolla los estándares de certificación, las empresas son evaluadas de manera rigurosa en cuatro ejes: gobernanza, trabajadores, comunidad y medio ambiente.
Para nosotros, esta certificación no fue un punto de llegada, sino el inicio de un proceso continuo de evaluación y mejora. En Carla Fernández, hemos buscado constantemente espacios que nos permitan cuestionar lo que hacemos, cómo lo hacemos y cómo podemos hacerlo mejor. Nuestro manifiesto establece una postura clara, pero entendemos que el verdadero reto está en traducir esas convicciones en prácticas concretas y medibles.
A lo largo de estos años, la certificación B nos ha servido como un marco estructurado para alinear nuestras decisiones con nuestro propósito, desde la relación con las comunidades artesanales con las que colaboramos, hasta la forma en que operamos internamente como equipo.
Ser parte de Sistema B implica un compromiso constante: tomar decisiones considerando su impacto a largo plazo en la sociedad y el medio ambiente, y mantenernos en un proceso activo de mejora continua.
Hoy, más que nunca, reafirmamos ese compromiso. Seguimos construyendo una empresa que busca generar valor de manera integral, formando parte de una red global que demuestra que es posible hacer empresa de otra manera.
