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La Campaña de Primavera Verano 2017 por Ramiro Chaves

09/01/2017
Los rituales de sanación y chamanismo, las danzas y ceremonias de las comunidades indígenas con las que colaboramos están en el centro de esta colección.

 

La moda tiene el poder de transformar. En México, la vestimenta no sólo es un adorno: una prenda es más que un accesorio para verse bien, es una forma de adquirir otras fuerzas, otros rasgos; una transformación ritual. Las funciones ancestrales de la vestimenta siguen presentes en diferentes comunidades indígenas. El vestido no sólo protege contra el  frío,  sino  contra  fuerzas  externas, como el mal de ojo o la envidia. Es un elemento poderoso que destaca en danzas y ceremonias. En las prendas rituales de algunas comunidades encontramos motivos como las manchas del jaguar y sus colmillos: quien las viste, adquiere la fuerza del jaguar; en los carnavales de Pisaflores, Veracruz, gracias a esta misma acción del vestir, los  diablos  y  los  muertos  bajan  a  visitar a  sus  familiares  y amigos.

La colección está diseñada para bailarse. Los vestidos son instrumentos que el cuerpo toca conforme se mueve: los listones de colores cobran vida y los carrutos de metal marcan su propio ritmo. Éstos son los mismos sonidos de los carnavales de Sahuayo, Michoacán, que invocan a la lluvia o los que resuenan en la danza curativa Pow Wow de los indígenas norteamericanos. Los espíritus  prehispánicos  recortados  en  papel  amate, que se hacen en San Pablito Pahuatlán, también son una ofrenda a la tierra para procurar las buenas cosechas: estas figuras son recurrentes en las prendas de la colección.

De acuerdo con este espíritu de baile, invocación, ofrenda y festejo, el desfile de la colección Primavera-Verano 2017 no fue una pasarela, sino una coreografía, creada por los bailarines Silas Reiner y Rashaun Mitchell, que también la interpretaron.

La Campaña: Primavera Verano 2017
Ramiro Chaves
Artista y fotógrafo. Nació en 1979 en Córdoba, Buenos Aires. Lleva quince años viviendo en la Ciudad de México.

Me considero un partícula más de todas las que conforman Carla Fernández. Colaborar con la marca ha sido y es un experiencia de vida transformadora por muchos motivos. Para mí, ésta ha sido ha una escuela para conocer México de manera profunda

La labor de Ramiro Chaves va más allá de la fotografía. Ramiro es nuestros ojos: los ojos de los diseñadores, los artesanos y todos los que colaboran con la marca. Además de ser un gran artista y fotógrafo, su trabajo ha sido crucial para mostrar las historias detrás de cada diseño y proceso artesanal. Ramiro muestra el vínculo entre pasado y futuro que caracteriza nuestra marca, como puede verse en los fashion films y la fotografías de nuestras campañas que hemos hecho juntos:

“Mi intención, en las fotos en Singapur, fue crear un mundo nuevo para la ropa de Carla.  Quise aprovechar este espacio, aparentemente lejano al contexto mexicano, para crear en él un nuevo imaginario: imágenes donde los fondos funcionan casi como escenarios teatrales barrocos donde el ensueño, el humor, el delirio, el color y la belleza oriental se combinan y transportan el lenguaje de los diseños de Carla Fernández a otros universos”

A lo largo de estos cinco años de colaboración, hemos hecho además veinte videos con Ramiro, que grabamos en las comunidades con las que colaboramos, donde se muestran los procesos de cada prenda. Nos interesa que nuestros clientes se vuelvan coleccionistas: una pieza se vuelve relevante cuando conocemos su origen; Ramiro, a través de su lente, muestra quién hizo cada prenda, cómo y dónde; al ver los rostros, las manos, los lugares y los materiales, su valor como prenda coleccionable se hace evidente de manera inmediata.

La colección “Danzas y Ceremonias: Primavera Verano 2017” estará disponible en tiendas a partir del 13 de Marzo.