El diseño de la indumentaria tradicional mexicana resulta de un proceso de relación con su entorno: una y otra vez nos encontramos con ejemplos de ropa que tiene funciones específicas para cada comunidad. Así, los jorongos son a su vez protectores contra el frío y colchas móviles, los sombreros oaxaqueños son jícaras para beber y capturar el agua, y las blusas huicholas tradicionales tienen los lados abiertos para dar mayor agilidad con el arco y la flecha. En este sentido, la relación entre el trabajo y la expresión cultural sucede en el espacio más íntimo de la vida cotidiana: eso que cubre el cuerpo.


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